En el caso particular de los niños, la pérdida de una mascota, sus abuelos, hermanos o padres puede terminar en un trauma futuro.

Enterarte de que fallece un familiar es un momento complicado y devastador. Hay muchas personas que quieren acompañar y estar presentes… pero no saben qué decir. El temor a decir algo inapropiado paraliza y, a veces, impide ofrecer consuelo de forma correcta.
En esta nota conocerás distintas frases, pautas y ejemplos (ya sea para hablar en persona o mandar un mensaje) que expresan cercanía, respeto y apoyo emocional sin necesidad de forzar la situación.
Cuando te acerques a alguien a quien le fallece un familiar, lo más importante es la sinceridad y la presencia. Las siguientes son frases efectivas y sencillas:
Estas frases combinan empatía y una disposición práctica; además, ofrecer ayuda concreta, como traer comida, cuidar a los niños, acompañamiento, etc., tiende a ser más útil que las promesas vagas.

Evita minimizar las emociones o frases que intenten racionalizar el dolor de cuando fallece un familiar, por ejemplo:
Estas expresiones, aunque con buena intención, pueden alejar o herir. Es mejor optar por la escucha activa y la disponibilidad.
Las palabras que validan el sentimiento ayudan a procesar la pérdida:
No olvides ofrecer compañía práctica, como llevar comida al día siguiente, acompañar en todos los trámites y más; transforma el apoyo en ayuda concreta.
Si no tienes la posibilidad de hablar en persona, un mensaje escrito que sea honesto y corto es perfecto:
En tarjetas puedes utilizar: «Con cariño y recuerdo» o «Tu dolor es nuestro; estamos contigo», son apropiados y sobrios.
Si la persona es religiosa, algunos pasajes pueden ayudar al consuelo:
No olvides preguntar antes si la familia quiere referencias religiosas; respeta las creencias diversas.
Para las personas que no son religiosas, existen textos de consuelo no confesionales, como poemas breves, frases sobre el legado o citas de autores (por ejemplo, Rilke o Tagore) que hablan de la memoria y la continuidad.
Mensajes que hablen sobre el legado y la gratitud por lo vivido tienden a otorgar consuelo universal.

Los días de permiso por duelo varían dependiendo de la legislación laboral y el contrato: en muchos lugares hay de 1 a 5 días laborales, con opciones de permiso adicional, dependiendo del acuerdo con la empresa.
Consultar la normativa local, o ir directo con recursos humanos, es recomendable en esta situación.
Sí. Un mensaje sincero y cálido es mejor que el silencio. De ser posible, complementa con una llamada o una visita cuando la persona se encuentre lista.
Mantén la disponibilidad a largo plazo, no solo en las primeras horas, después de que fallece un familiar.
Di la verdad, con calma y ternura: «No sé qué decir, pero quiero estar contigo». No olvides ofrecer acciones específicas, como cocinar, cuidar niños o mascotas, hacer las compras o gestionar las llamadas.
Hay veces que, simplemente con acompañar en silencio, se trata de un gran apoyo emocional y sostén.
Acompañar cuando fallece un familiar necesita de sensibilidad, escucha activa y actos determinados. Si necesitas de recursos adicionales, como una lista de frases, apoyo tanatológico o ayuda para organizar un servicio, en Grupo Arriaga te ofrecemos orientación y acompañamiento cálido, que van desde consejos sobre mensajes y ceremonias, hasta apoyo logístico y emocional para las familias.
Nos encontramos disponibles para ayudarte a acompañar y pasar por el duelo, siempre con respeto, calidez y humanidad.